¿Cuáles son las principales patologías anales? Síntomas y tratamiento

¡Bienvenidos y bienvenidas responsables de vuestro ano! En este post venimos a introduciros las patologías y padecimientos anales y perianales más frecuentes. ¿Tienes dolores en el ano? ¿Notas movimientos extraños o sensaciones raras en tu zona perianal? ¿Encuentras sangrado en tus heces?

Desde Calmorrane te alentamos a que pidas cita con tu especialista, pero, hasta entonces; échale un ojo a este artículo para ir poniéndote al día de las principales enfermedades anales.

Entre las patologías del ano más comunes destacan el absceso anal, la fístula anal, la fisura anal y, cómo no, las omnipotentes hemorroides o almorranas.

Estas últimas, que son las reinas de este tipo de padecimientos, llegarán a ser sufridas según diversos estudios por hasta el 50% de la población a lo largo de su vida. Pero no adelantemos nada, a continuación, te describiremos de forma ágil y sencilla estos daños anales.

Absceso anal

Un absceso se da cuando un conjunto de material purulento o pus se nos acumula en las glándulas del espacio del conducto anal. Las glándulas normalmente segregan sustancias mucosas que ayudan a que nuestras heces o nuestra caquita salga de forma más fluida cuando hacemos de vientre.

Pero en algunas ocasiones las glándulas pueden obstruirse, o la caca puede entrar en contacto con ellas, produciendo una infección que las va llenando de pus. A eso se le llama absceso.

El absceso comenzará a llenarse de pus produciéndonos hinchazón, dolor y enrojecimiento en la zona interior del culo. Según su ubicación podemos diferenciar entre cuatro tipos de abscesos. Estos son:

  • Interesfintérico
  • Transesfintérico
  • Supraesfintérico
  • Extraesfintérico

Puedes leer más detalladamente sobre los distintos tipos en la Wikipedia o en la American Society of Colon & Rectal Surgeons aunque lo más importante es detectarlos a tiempo.

El tratamiento será entonces sencillo y sin efectos secundarios graves, el absceso es un bultito en el que se debe hacer una incisión (abrirlo) y proceder a su drenaje. A pesar de ello en un 50% de los casos suele formarse una fístula anal, que te explicamos a continuación.

Fístula anal

Una fístula se produce cuando se da un enlace anómalo entre la superficie de nuestro canal anal y la piel que está alrededor de nuestra zona perianal. Podríamos decir que entre ambas se forma un pasadizo o un túnel.

También podría decirse que la fístula anal es, por lo general, una consecuencia crónica del absceso anal, pues suele producirse cuando a través de la piel se drenan los fluidos purulentos que se acumulan en el absceso.

Sabremos que tenemos una fístula, cuando a los síntomas como la hinchazón o el dolor se añada un drenaje o goteo constantes del pus desde una pequeña apertura en nuestra zona perianal.

También es posible que la fístula anal venga provocada por otros problemas como la enfermedad de Crohn, el cáncer o el trauma ano-rectal. Su tratamiento dependerá de la localización de la fístula.

Si esta se sitúa demasiado arriba en el canal anal (su recorrido es más largo) se corre el riesgo de dañar el esfínter interno y provocar incontinencia. Si tenemos la suerte de que se encuentra más abajo, se practicará una cirugía con el fin de abrir paso en la cavidad cortando encima, facilitando su acceso y posterior curación del absceso inicialmente infectado.

A continuación, te dejamos un vídeo sobre la fístula de Doctología, en el que no sólo aprenderás sobre los tratamientos sino también sobre su sintomatología.

Fisura anal

La fisura es una pequeña ruptura en la piel que recubre el ano. Esta, está compuesta por un tejido húmedo y fino, lo que la hace especialmente sensible y difícil de cicatrizar. Aunque son más corrientes en bebés, las fisuras se pueden producir por diversas razones y no siempre responden a un mismo problema.

Las más comunes son:

  • Practicar el sexo anal
  • Hacer una caca demasiado dura y voluminosa
  • Pasar periodos de estreñimientos que nos obliguen a forzar mucho el ano
  • El parto
  • Diarrea continuada o crónica
  • Sífilis
  • Enfermedades de inflamación intestinal
  • Alteraciones anales previas, como las hemorroides

Los síntomas son bastante previsibles. Si tienes una fisura anal es posible que cuando hagas de vientre encuentres sangre fresca o de un color rojo muy vivo en el papel higiénico o con las heces. También notarás que un dolor intenso al evacuar y te dolerá prolongadamente el ano después de hacerlo, en algunos casos incluso durante horas.

La curación de la fisura anal puede ser sencilla. En muchos casos es posible hacer sanar la fisura practicando una dieta rica en fibra, para que las heces nos salgan más líquidas y menos potentes. También pueden recomendarnos baños de asiento agua caliente varias veces al día, lo que ayudará a relajar el esfínter anal, mejorando y propiciando la curación.

Pero podemos tener una fisura anal aguda o incluso una fisura anal crónica. En tal caso es posible que nos ofrezcan hacernos una cirugía llamada comúnmente esfinterotomía lateral interna. En esta cirugía se corta una pequeña parte del esfínter para ayudar a que el músculo se relaje reduciendo su espasmo.

Top Doctors nos resuelve algunos falsos mitos sobre la fisura anal en este vídeo. Si no también puedes seguir informándote en Mayo Clínic, todo un referente en el sector.

Hemorroides

Y por fin llegamos al ojito derecho de nuestro ano. Nuestras estimadas hemorroides, o almorranas, son unas venitas que todos y todas tenemos en la parte inferior del recto y en el ano.

Estas venas se pueden hinchar por diversas razones, como pueden ser: estar mucho tiempo sentados en el váter, padecer obesidad, el embarazo, el estreñimiento que nos empuja a apretar excesivamente…

En el mundo de las hemorroides tenemos también algunas subdivisiones: hay hemorroides internas y externas al ano. Pero también hay de distinta gravedad…

El primer nivel es sólo dilatación, en el segundo sufren un prolapso cuando vamos al baño, esto es: salen o se asoman para después volver. En el tercer nivel no sólo salen, sino que tenemos que meterlas con nuestras manitas y en el cuarto… Ya no se meten y permanecen siempre hacia afuera.

Los principales síntomas de las hemorroides, como ya podrás imaginar o incluso conocerás, son el picor o irritación de la zona anal, dolor en distintos grados, hinchazón alrededor de nuestro ano e incluso el sangrado.

El tratamiento, como en otros casos, variará en función de la gravedad. Lo mismo sólo necesitas tomar más líquidos y alimentos con los que evitar el estreñimiento, que tus hemorroides requieren de una crema o pomada para las hemorroides, e incluso baños de asiento. En casos más extremos se pueden ligar tus hemorroides (ponerles una bandita hasta que se desprenden) o extirparlas.

Si quieres saber más sobre cómo curar las almorranas, o quieres conocer tu tratamiento específico ¡Consulta con tu médico! Y utiliza un kit para tu cuidado anal como el de Calmorrane, que no resulte invasivo con otra medicación y sea natural.

¡Nosotros ya lo hemos dicho! Ahora te toca a ti ¿Cuáles son tus experiencias con patologías anales? ¿Sobre qué enfermedades o temas relacionados con el ano te gustaría que hablásemos en nuestro blog?

¡CUÉNTANOS Y NO TENGAS VERGÜENZA, TODOS TENEMOS UN ANO!

 

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